Me han invitado a cenar en casa de un “no celíaco”, ¿qué hago?
¡Decir que sí, por supuesto! Ser celíaco no significa renunciar a una agradable velada en casa de unos amigos. Sí, pero... ¿cómo voy a poder seguir mi dieta sin gluten y no sentirme como un “bicho raro”? Gerblé Sin Gluten te echa una mano y te da sus consejos.
Para empezar...
No esperes a encontrarte delante de un plato de pasta y te veas en la obligación de rechazar la comida. Aunque pueda resultar repetitivo, haz el esfuerzo de informar a tu anfitrión sobre tu intolerancia al gluten, puede que sea la primera vez que se encuentra con un invitado celíaco.
Dosifica hábilmente las explicaciones para que pueda preparar una cena apta para ti pero sin estresarlo ni preocuparlo demasiado. ¡No es necesario que sepa la lista completa de tus alimentos prohibidos! Ve a lo esencial. Pregúntale sobre el menú que tiene pensado e insístele en que tu comida sea igual que la de los demás: se simplifican las cosas y es una ventaja psicológica para todos, empezando por ti. Si al anfitrión le entra el pánico, dale ideas y sugiérele soluciones para eludir los ingredientes prohibidos.
• Por ejemplo, si en sus recetas va a utilizar harina (en pasteles, salsas..), pídele que lo reemplace con maicena o harina de arroz.
• Para el aperitivo, puedes proponerle canapés utilizando una base de mini tortitas de maíz: con queso de untar, con paté, con queso de cabra y mermelada de arándanos, con salteado de champiñones... ¡hay mil combinaciones sin gluten!
• En verano, es ideal una barbacoa o verduritas a la brasa acompañadas de patatas asadas a la parrilla.
• Y para el postre, una macedonia o ensalada de frutas es perfecta.
¡Vamos a organizarnos!
Cuando se es celíaco, se aprende a la fuerza a cocinar y enseguida uno se convierte en un profesional de la organización.
Aunque el anfitrión esté lleno de buena voluntad, prepárale una buena cantidad de “kit de supervivencia”, suficiente para todos:
• Trae pan sin gluten y tortitas de arroz o maíz.
• Ofrécete a llevar el postre (puedes sorprender con un delicioso pastel sin gluten o traer galletitas) o el entrante (¿qué te parece una ensalada de arroz basmati con salmón ahumado?).
Conclusión
¡Pasa un rato agradable y relajado y disfruta de la convivencia! Ayuda e informa a tu anfitrión, que nadie se agobie por las implicaciones que tiene que un celíaco cene en casa de alguien que, quizás, hasta ese momento ni siquiera conocía lo común que es la intolerancia al gluten.